Microsoft ha detallado nuevos avances en el rendimiento de WinUI 3, su plataforma nativa de interfaz para Windows. La información llega de la mano de Beth Panx, responsable del proyecto, que explica en GitHub que el objetivo es claro. Según explica, la idea es hacer que el salto desde WinUI 2 a WinUI 3 suponga una mejora tangible, no solo en diseño o integración, sino también en velocidad real. El foco principal, por ahora, está en tiempos de arranque y en optimizaciones que beneficien a la mayoría de aplicaciones.
La compañía está usando como referencia principal casos como el Explorador de archivos y el Bloc de notas, dos ejemplos útiles para medir la respuesta de interfaces nativas dentro del propio ecosistema Windows. Según Microsoft, en la parte de WinUI del arranque de File Explorer ya se observan un 41 % menos de asignaciones, un 63 % menos de asignaciones transitorias, un 45 % menos de llamadas a funciones y una reducción del 25 % en el tiempo dedicado al código de WinUI. Son cifras internas, pero sirven para enseñar hacia dónde va el trabajo.
El mensaje también encaja con otros movimientos recientes dentro de Windows 11. Microsoft lleva semanas insistiendo en que WinUI 3 puede ser más rápido, no solo más moderno. De hecho, era lo que se desprendía cuando te explicamos que el nuevo cuadro Ejecutar de Windows 11 ya es más rápido que el clásico. En aquel caso, la compañía quiso demostrar que una reescritura sobre tecnologías actuales no tiene por qué traducirse en más peso o más lentitud.
Las mejoras llegarán primero al desarrollo y algunas exigirán cambios en las apps
Microsoft explica que estos ajustes saldrán pronto de la rama de desarrollo y empezarán a verse en winui3/main. Después, intentará llevar parte de ellos a WinAppSDK 2.x cuando sea viable. No todas las optimizaciones podrán entrar como actualización de mantenimiento, porque algunas implican riesgos o cambios demasiado amplios. Aun así, la empresa deja claro que la prioridad actual pasa por hacer que WinUI 3 dé mejores resultados sin obligar a los desarrolladores a realizar grandes esfuerzos extra.
Eso no significa que todo vaya a ser automático y sencillo. Algunas optimizaciones requerirán que las aplicaciones opten por activarlas. Microsoft pone como ejemplo estilos por defecto de ciertos controles que podrían causar problemas en apps que esperan plantillas muy concretas o propiedades establecidas mediante animaciones. Con el tiempo, parte de esos cambios podrían pasar de opcionales a obligatorios para que el mejor rendimiento sea el comportamiento normal.
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En cualquier caso, lo que interesa es que Microsoft quiere reforzar WinUI 3 como base de futuro para Windows. No solo habla de diseño moderno o coherencia visual, sino de tiempos de carga, latencia y eficiencia. Eso importa bastante en un sistema donde cada reescritura suele recibir escepticismo inmediato. Si estas mejoras se consolidan y llegan sin romper demasiado a los desarrolladores, WinUI 3 puede ganar credibilidad como algo más que la capa bonita de Windows 11.